domingo, 21 de julio de 2013

LA BESTIA SOBRE LA QUE ESTA LA PROSTITUTA DEL APOCALIPSIS



LA BESTIA SOBRE LA QUE ESTA LA PROSTITUTA DEL APOCALIPSIS


CONSTA DE TRES REFLEXIONES DE CÓMO SE HALLA PRESENTE EN LAS ALMAS Y EN EL MUNDO, DEBIDO A QUE ES UN ESPÍRITU:


1.- EL LOBO DISFRAZADO DE CORDERO

 Notar como hay quienes se desesperan por conquistar el poder y no les interesa ni les importa mas nada que eso, incluso, se dicen-fingen salvadores o defensores, protectores de otros, cuando en realidad, solo satisfacen su ego, su desesperación por lograr ser adorados, por obtener atención o simplemente por someter y hacerse obedecer.

 Si bien es nefasto, abominable y deplorable que eso ocurra en todos los países del mundo, peor es que suceda en las religiones, y aun peor es la consciencia de que esto ocurre debido a que las almas solo se preocupan por sí mismas, se comportan desesperadamente como bestias infernales que aspiran al triunfo mundano como si se tratase de una salvación.

 Somos y queremos ser rebeldes, caprichosos, desamorados, desinteresados que solo se preocupan por satisfacer su ego, que se preocupan exclusivamente por sí mismos no viendo que vagan sobre la faz de la tierra llenándose de miedo y mas miedo a cada instante que se dedican a sí, a satisfacerse y a prescindir de Dios, a renegar de Él, al oponerse a Él.

 No vamos ni queremos ser que el problema central, real, la causa primera, principal, fuente, eficiente, es que hemos abandonado a Dios, lo hemos echado, que renegamos de Él y hasta se le hace la guerra, ¿Qué podemos obtener con tal actitud sino la ruina actual que padecemos y al eterna que nos construimos?

 No se respeta nada ni a nadie, no solo hay crimen común generalizado, sino también institucionalizado, mafias de todo tipo atan a las naciones corrompiéndolas, pues de una manera u otra, donde hay una asociación humana es para delinquir.

 Ya no hay reuniones de personas para obrar bien, sino que todo es delincuencia, crimen organizado, institucionalizado, y a todo nivel, de todo tipo y de toda raza. Roban, matan, violan, etc., delincuentes comunes en las ciudades, las instituciones son cómplices; hay crimen organizado, narcotráfico, tráfico de órganos, armas, personas, etc., y las autoridades e instituciones son cómplices; las empresas y grupos económicos, bancos, financieras, fondos de inversión, etc., financian a todo tipo de mafias, son mafias en sí y trabajan con otras mafias, etc.

 Todo esta corrupto, es deforme y abominable, porque ha caído la noche, se ha echado a Dios de la vida común, diaria, como del mundo todo, de manera que solo puede haber corrupción, abominación y muerte.

 La muerte incluso es vista como algo bueno, así es que se justifican abortos que no son otra cosa mas que actualizar las matanzas de inocentes como la que hizo herodes temiendo perder su reino tiránico y corrupto por El Nacimiento del Señor, del Verdadero Rey.

 Como las almas están corruptas, deformes y han llegado a ser bestiales-infernales, el pasar por el mundo parece cuestión de supervivencia, pues cada uno solo piensa en sí y en satisfacerse desenfrenadamente sea como sea, queriéndose convencer de que eso esta bien, y mejor aun si no se respeta nada ni a nadie, o hasta que se es mas grande todavía si la bestialidad deforme e infernal se encubre con hipocresía.

 Comportándose de esta manera, las almas solo favorecen un crecimiento en corrupción, deformidad, abominación y muerte, porque, temiendo por sí, y suponiendo que renunciar a sí mismas, al capricho y a la ambición es malo o derrota, se desesperan, desenfrenan y pelean unas contra otras sin piedad ni misericordia, como si el que esta al lado fuese un real enemigo y no un igual.

 Ocurre en el cajón de manzanas que, si hay una podrida, pudre al resto, y el mismo avanzar de la putrefacción generalizado solo potencia y acelera la corrupción de todas las manzanas, no siendo diferente lo que ocurre en la sociedad, en el mundo, en la humanidad.

 Las manzanas podridas de la humanidad son las almas que no aman a Dios, que se desesperan por elegirse a sí mismas siempre y sin admitir nunca una limitación, una corrección, y que hacen escándalo histérico e infernal si llegasen a verse limitadas o no satisfechas.

 Desgraciadamente, ésta es la manera de ser común, generalizada, porque no nos importa Dios, no nos interesa mas nada, solo pensamos egoísta, celosa, obtusa y tercamente en satisfacernos en cualquier capricho que se nos ocurra sin ver siquiera que así es como nos vaciamos por completo construyendo una imagen de nosotros mismos que disimula el ser abominable real corrupto y corruptor, el lobo que se disfraza de cordero mientras se desespera por lograr ser adorado.


2.- PEOR NO PODÍA SER

 No existen los países como los hemos conocido, y como suponemos que subsisten, no queda nada mas que algún recuerdo, y solo un cúmulo de hipócritas apariencias.

 El estado no existe, ha sido desmantelado, reducido a una mera administración del imperio mundial, el nuevo orden. La nación no existe tampoco, pues ha sido destruida, matada y transformada según el molde o cliché del nuevo orden mundial adaptado o ajustado a cada región.

 Los estados simplemente se encargan de recaudar-robar como corsarios delegados para la corona, a la vez que tienen el encargo de mantener el orden mediante el engaño oficial, y si falla, por medio de la represión.

 Las naciones, o la organización nacional, están destinadas a comportarse como prostitutas del nuevo orden, pues se engañan a sí mismas mientras se adornan con joyas y vanidades negando la verdad evidente y clara, simple y pura, que son prostitutas, se venden por dinero, incluso se dejan transformar en cualquier cosa aberrante contraria a toda razón y naturaleza.

 Como postre, corolario, las religiones han sido transformadas como las naciones y sus organizaciones, estructura y doctrina, rectificadas, actualizadas y reformadas-deformadas, como los estados de las naciones, así es que se hallan sin Dios, adorando a la imagen de la bestia, es decir, una falsa imagen de sí mismas, de su supuesta grandeza, exigiendo adoración, aceptación y reconocimiento.

 En apariencia todo existe, todo esta ahí y supuestamente sirve, pero en realidad, todo esta deformado, subvertido, cambiado, rectificado, todo ha extraviado su rumbo y cambiado su función, nada sirve al hombre, a la humanidad, todo es para oprimirla, reprimirla, esclavizarla y someterla.

 Esto es así porque es consecuencia de lo que la humanidad hizo con Dios, hemos querido poner a dios a nuestros pies, someterlo, hemos querido creer que debe estar a nuestro servicio, no viendo que la única manera de que el cielo esté bajo los pies de la humanidad es si ésta se coloca de cabeza.

 Colocarse de cabeza es gobernarse a sí mismo, prescindir de Dios, querer creer que merecemos adoración, gloria, obediencia, etc., y dedicarse a exigirlo, obtenerlo, y a perseguir a quien no lo da o procura. En definitiva tal cosa corresponde a irse de cabeza al infierno delirando con ser dioses y siguiendo a satanás en su camino de perdición eterna.

 Tanto el estado como la nación y las religiones, se dedican a sí, no sirven a Dios, no lo siguen, ni lo buscan, entonces, no sirven tampoco a la humanidad, sino que se sirven a sí mismos, pues han llegado a ser tan bestiales, deformes y descontrolados, que ni siquiera sirven tampoco a los mismos que los controlan.

 Esto quiere decir que hay líderes adorados como se describe el ascenso al poder en el libro, “Rebelión en la granja” de G. Orwell, pero el sistema creado, impuesto, construido, al final acaba por prescindir de los mismos líderes revolucionarios que lo ponen en marcha, y éstos pasan solo a ser “la imagen visible del partido”, como en el libro “1984”, del mismo autor, es el personaje del ‘gran hermano’.

 La revolución sirve para instaurar la dictadura menciona el precitado autor, así es que la revolución es la imagen, se convierte en lo que le da sentido y espíritu a la nación nueva que se crea, la que se encarga de mantener el engaño, el frenesí triunfalista y belicoso.

 La dictadura que se instaura, disimulada por la revolución victoriosa, es el nuevo estado transformado en un órgano represivo y opresor encargado de asegurar ganancias a los dueños del mundo.

 Estamos bajo una dictadura mundial que ha ido penetrando y triunfando en todos los países, los que parecen seguir existiendo, pero que hace tiempo ya no existen mas, debido a que han sido vaciados como hacen con las empresas que quieren hundir, quebrar y comprar a precio de regalo, usurero, confiscatorio, para luego explotar ellos.

 El estado no sirve ni a Dios ni a la nación, la nación no sirve ni a Dios, ni al estado, las religiones no sirven ni a Dios ni a la humanidad, cada una de estas tres cosas se sirven a sí, se encargan de buscar su subsistencia en el nuevo modo de ser, es decir, sometidas al nuevo orden mundial, de manera que esclavizan, oprimen y reprimen a la humanidad exprimiéndoles la vida, extrayéndoles lo que quieren, dinero, y exigiendo adoración, peor no podría ser.


3.- ES A ÉL QUE DEBEMOS OBEDECER

 La nación deformada, reformada y construida según los estándares mundiales, es la prostituta que adora a satanás, al nuevo orden, que se ende por oro.

 El estado aniquilado, reformado y reconstruido según los estándares del nuevo orden, es la bestia sobre la que se halla la prostituta.

 El nuevo ser nacional que no ama a Dios ni le interesa, que solo se preocupa por sí mismo y finge ser perfecto, es el anticristo, el fruto de la cruza entre la bestia y la prostituta.

 Cada habitante de la nación que se deja uniformar según el cliché cultural aberrante impuesto en la nación por el nuevo orden, es la imagen viva de la bestia.

 Hay otras interpretaciones, sentidos y significados de los conceptos referidos, debido a que engloban muchas cosas y pueden ser vistos de diferentes aspectos, pero lo esencial es lo mencionado arriba.

 Cada alma convertida en sí misma en una bestia viciosa, corrupta, deforme, desesperada por saciarse en vicio y por perderse dándose todos los gustos desenfrenándose sin medida en caprichos, contribuye a la degradación espiritual, pues al no amar a Dios, al no obedecerlo ni recibirlo, se corrompe espiritualmente.

 Un alma que esta corrupta espiritualmente, esta muerta en vida, es decir, se halla vacía, desamorada, y se desespera por ser saciada, por verse conformada, tomada en cuenta, padece un gran vacío y una gran desolación, de lo que espera y quiere librarse haciéndose adorar.

 Un alma así, esta perdida en sí misma, padeciendo sus tinieblas, no ve, no entiende, no le importa nada de nada, ni de nadie, sufre como condenada sobre la faz de la tierra, debido a que vive como condenada sobre la faz de la tierra.

 El infierno lo hemos elegido y lo tenemos primero en el interior, en la propia vida, luego, lo contagiamos al exterior, lo volcamos-vomitamos sobre otros y en el mundo, debido a que, al no adorar a Dios, nos desesperamos exigiendo, imponiendo, demandando, obligando, etc., que nos den adoración a nosotros, y luego, nos creemos habilitados para odiar, perseguir y maltratar y castigar a quienes no nos adoran o no nos procuran satisfacción ni nos dan obediencia.

 Así es que extraviamos el rumbo, tentamos a otros para que también lo hagan, y al final, convertimos no solo nuestra vida, sino el mundo en un infierno donde no se ama a Dios, donde apenas se lo recuerda, donde se lo inventa y donde el neopaganismo triunfa hasta en las religiones.

 Es como un estado de alineación colectivo, todos nos preocupamos por nosotros mismos sin importarnos nada de Dios verdaderamente, sin importarnos nada de nada, ni de nadie, solo de nuestro bestial, abominable y siempre creciente ego que demanda, exige e impone adoración, aceptación, reconocimiento, y que se considera habilitado para odiar, perseguir y maltratar cuando no se le dan ni se le procuran tales cosas.

 Desesperados por ser adorados, todo lo orientamos a eso, pues nuestra vida se va de cabeza al abismo, así es que arrastramos a otos que tenemos en derredor que nos creen y adoran, y también es así como organizaciones, asociaciones, etc., son también arrastradas, y luego éstas, cuando adquieren velocidad en caída, engullen, atrapan y pierden a quienes entran, supuestamente las sirven o creen que de éstas se sirven.

 Hallándose todo rumbo al abismo, la velocidad de corrupción se acelera conforme pasa el tiempo, así es que, el ritmo es vertiginoso en estos momentos y las almas caen al infierno de a racimos, pues se hallan todas pegoteadas, ligadas, atadas, en una masa informe abominable y repulsiva de corrupción y muerte.

 La única salida es empezar a buscar a Dios, pero no basta ya con unas oraciones, ritos y costumbres, ni viejas ni nuevas, es hora de empezar a obedecer a Dios, a adorarlo en Espíritu y Verdad, de lo contrario no hay ya salvación posible, la corrupción es tal que arrastra, que ha subvertido y deformado todo volviéndolo inútil y hasta corrupto y corruptor, de manera que no hay salvación posible si no hay un esfuerzo real por empezar a amar a Dios como es debido, por empezar a obedecerlo, a seguirlo, pues ahí es donde realmente Dios Salva, donde colaboramos y nos dejamos salvar por Él.

 Un dolor de cabeza se cura, con una aspirina, mientras que una contractura generalizada de cervical y hombros, requiere otros remedios y tratamientos, y lo mismo ocurre en estos tiempos con la salvación, lo que servía antes, ahora no alcanza porque la corrupción ha crecido contaminando y deformando todo, volviendo lo bueno de antes insuficiente y hasta contraproducente porque también se ha corrompido.

 Es necesario empezar a amar a Dios en verdad, dejar de querer o pretender ser adorado por Él, porque Él Es Dios y Es a Él Que Debemos Obedecer, debido a que, no lo hicimos, ni lo hacemos, y las consecuencias de esto están a la vista.


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